Testamento-
Ahora la infancia yace en su fría mortaja,
la juventud fue un hálito que se fue raudamente,
se perdió en un recodo mi sueño adolescente,
y mechones níveos caen sobre mi frente.
Mas,si de esos trenes ya no descienden en andenes
días azules de lozanía resplandeciente,
y cabellos cenicientos caen sobre mi marchitada frente
tengo aun encarpetados,a un deseo y un anhelo augénte.
Que la vejez no me encuentre en franca retirada,
que mi progenie me reconozca altivo,
que mi prosapia se disperce en feliz existencia,
que la senilidad no sea panteón de mis sentidos.
Me gustaría,eso si y es mi ilusoria utopía,
esperar a la parca en un muelle,pescando,
con un perro para acariciarlo,el deseo de volver a ver los nietos,
una mujer que me acompañe en el almuerzo y un par de amigos,cálidos compañeros.
La sombra de un buen sauce que refresque,
las tardes somnolientas del estío,
un arroyo al que contar mis penas,
y el regreso permanente de los hijos.
Pero en el final de mi testamento reservo una utopia,
quiero ver por ultima vez el mar,
y que el sepulcro de mi descanso eterno
-antes de que en el juicio me condene al averno-
sea una playa del Santa Lucia.
POEMA-NAUJ ANOVASAK

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